Tristemente, muchos de los grandes inventos surgieron en tiempos de guerra, ya fuera por la escasez de materiales o por la necesidad apremiante de una solución. El bolígrafo Bic, famoso en el mundo entero, nació durante la Segunda Guerra Mundial.
Antes de la invención de este sencillo bolígrafo de usar y tirar se tomaban notas mediante lapicero o pluma. Sin embargo, los pilotos de aviones encontraban inconvenientes a ambos: el lapicero se borraba con el contacto y la pluma era muy sucia, además que al descender los aviones las plumas comenzaban a chorrear por efectos de la presión. Era necesario un nuevo sistema de escritura, que fuera simple, limpio y que aguantase cualquiera de las condiciones de uso.
El italiano Marcel Bich siguió a Biró hasta Argentina, ya que tuvo que huir del nazismo, y consiguió la patente europea de este nuevo bolígrafo. En 1950 se lanzó el bolígrafo Bic al mercado (se suprimió la "h" para evitar similitudes con la palabra bitch inglesa (zorra)). En el 2005 se celebró la producción del Bic número cien mil millones. Bic hoy en día comercializa grandes éxitos como su mechero (de usar y tirar), su maquinilla de afeitar (de usar y tirar), el teléfono (de usar y tirar) y algún fracaso como su perfume (que se asoció también a la idea de usar y tirar). Esto ha hecho que Bic haya sido visto como el precursor de la filosofía del usar y tirar, algo que hoy en día se intenta cambiar por la cantidad de desperdicios que se desprenden.
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